BANDAS Y MAFIA: EL CARTEL DE MEDELLIN

El Cartel de Medellin

El Cartel de Medellín fue una red organizada de "proveedores de drogas y contrabandistas", originario de la ciudad de Medellín, Colombia. El cártel funcionó en Colombia, Bolivia, Perú, América Central, Estados Unidos, así como Canadá e incluso de Europa a lo largo de los años 1970 y 1980. Fue fundada y dirigida por los hermanos Ochoa Vázquez, Jorge Luis, Juan David y Fabio, junto con Pablo Escobar.
Pablo Escobar
Carlos Lehder
Fabio Ochoa
Jorge Luis Ochoa
Juan Ochoa
En 1993, el gobierno colombiano, ayudado por los EE.UU., había desmantelado exitosamente el cartel por encarcelar o la caza y matar a tiros a sus miembros.
El nombre de "cartel" se le dio por el esquema de operación en el cual los distintos empresarios compartían recursos tales como rutas, pero manejaban separadamente sus negocios. Recibe el nombre de la ciudad de Medellín, en la cual tuvieron su principal base de operaciones, siendo los Ochoa y Escobar oriundos de la región.

Orígenes
Su origen se remonta a mediados de 1976 cuando grupos de pequeños traficantes de drogas que traían base de coca de Perú y la procesaban en la ciudad de Medellín se empezaron a asociar para crear una empresa ilegal que debido a los impresionantes ingresos derivados del narcotráfico creció económica y militarmente.
Su cabeza visible fue Pablo Escobar Gaviria (El Patrón), originario de Envigado, Antioquia; Gonzalo Rodríguez Gacha (El Mexicano) originario de Pacho, Cundinamarca quien ya había sido traficante de esmeraldas. Como socios capitalistas aparecen los hermanos Fabio, Jorge Luis y Juan David Ochoa oriundos de Medellín, Carlos Lehder de Armenia quien era un veterano traficante de marihuana que tenía acceso a los Estados Unidos, hablaba inglés, tenía socios compradores y entre muchas otras cosas una pista de aterrizaje en las islas Bahamas, importante escala de los fletes aerotransportados. En un segundo renglón se hallaba Gustavo Gaviria y Roberto Escobar (El Osito) primo y hermano respectivamente de Pablo Escobar, se encargaron especialmente del manejo de la contabilidad.
A ellos se suma una gran cantidad de jóvenes reclutados para diferentes fines y que llegaron a ser muy reconocidos por sus alias (Popeye, HH, El Angelito, El Chopo, El Osito, EL Tato, Tayson, El Palomo, Enchufe, Leo, Pinina, Quesito, Limón, León, Temblor, Conavi, Turquía, El Japonés, La Kika, Tavo, El Duro, Jhoncito, Abraham, etc). En un momento a finales de los 80´s el cartel llegó a contar con más de 2000 hombres sólo en su aparato militar.
La producción era realizada en las selvas de Departamentos como Caquetá o Meta en campamentos como Tranquilandia y desde pistas clandestinas era llevada a puntos de embarque en otras zonas de Colombia. Desde allí se llevaba en pequeñas avionetas que sobrevolaban 12 metros o hasta 3 metros sobre el mar, hasta las costas de Bermudas, Bahamas, Florida y allí se entregaba la carga y se regresaba con millones de dólares.

Las increíbles ganancias hicieron que cada uno de estos hombres engrosaran fortunas extravagantes y que se hicieran ampliamente respetados y temidos. El lema inicial era Plata o plomo, quien no estaba dispuesto a recibir los sobornos y prestarse al servicio del cartel pasaría a ser un objetivo militar, sin embargo y pese a las circunstancias es impresionante la cantidad de personas que tomaron la segunda opción.
La revista Forbes calculó la fortuna de Pablo Escobar en 1987 en 7.000 millones de dólares, cifra que se puede quedar corta al ver que el cartel movía el 80% de la cocaína que se consumía en Estados Unidos, además hubo apreciaciones según las cuales entre el 7 y el 10% del PIB de Colombia era de origen del narcotráfico.
Tanto El Mexicano como Pablo Escobar se dieron a conocer como filántropos, donaban millones a los pobres de todo el país, especialmente de Medellín. Urbanizaciones, canchas de fútbol, escenarios públicos, de todo se donaba para ganar el cariño del pueblo que en gran medida correspondía.

Durante el climax de sus operaciones, el Cártel recaudó más de $ 60 millones por día. El importe total de los ingresos obtenidos por el cártel estaba en las decenas de miles de millones, y muy posiblemente los cientos de miles de millones de dólares. Había muchos "grupos" durante los años del cártel, por lo general blancos estadounidenses, canadienses o los europeos, organizado con el único propósito de transportar cargamentos de cocaína con destino a Estados Unidos, Europa y Canadá. Aunque muchos grupos fueron infiltradas y desmantelados por agentes federales e informantes, algunos de estos grupos cayeron a manos de las autoridades, por lo general debido a algún mal paso o comportamiento descuidado por un miembro del grupo.
Una vez que las autoridades estaban al tanto de las "actividades cuestionables", el grupo se puso bajo la vigilancia Federal de Drogas Grupo de Trabajo. Las pruebas se reunieron, recopilada y presentados ante un Gran Jurado, dando lugar a acusaciones, arrestos y penas de prisión para los condenados. El número de líderes de los cárteles colombianos realmente detenido como resultado de estas operaciones, era muy poco. En su mayoría no-colombianos, conspirando con el cartel, fueron los "frutos " de estas acusaciones.
La mayoría de los colombianos acusados , así como los mencionados en tales acusaciones, vivía y se quedaron en Colombia, o huyeron antes de que las acusaciones fueron selladas. Sin embargo, la mayoría en 1993, si no todos, los fugitivos cartel había sido encarcelado o perseguido y asesinado a tiros por la Policía Nacional de Colombia capacitados y asistidos por unidades de la Fuerza Delta EE.UU. y la CIA.
Si bien es ampliamente creído que el grupo "Pepes" han sido fundamentales en el asesinato de los miembros del cártel en los últimos 17 años, todavía está en disputa si el manto es sólo una pantalla diseñada para desviar repercusiones políticas tanto del colombiano y Estados Unidos la participación de los gobiernos en estos asesinatos.

El cartel y el terrorismo
El 18 de agosto de 1989, el cártel asesinó al destacado candidato presidencial Luis Carlos Galán, y declaró "la guerra total y absoluta" contra el gobierno colombiano, tratando de detener la potencial extradición de sus miembros. La estrategia consistía en aterrorizar a la población civil y acorralar al gobierno. El cartel realizó cientos de ataques terroristas contra objetivos civiles y gubernamentales. Sin embargo, el cartel ya había comenzado una campaña de asesinatos de figuras políticas clave, ya en 1984. La siguiente es una lista de los incidentes más notables de la participación del Cartel de Medellín:

30 de mayo 1989: Intento de asesinato de Miguel Maza Márquez, director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en Bogotá. Coche bomba. 4 muertos, 37 heridos.
02 de septiembre 1989: Coche bomba contra uno de los principales diarios El Espectador de Bogotá. 84 heridos. Guillermo Cano Isaza, director del periódico había sido asesinado por orden de Escobar el 17 de diciembre de 1986.
16 de octubre 1989: Coche bomba contra el diario Vanguardia Liberal, de Bucaramanga. Cuatro muertos.
27 de noviembre 1989: El cartel hace explotar el Vuelo 203 de Avianca en vuelo sobre Bogotá al tratar de matar al candidato presidencial César Gaviria Trujillo, que no había abordado el avión. 110 muertos.
06 de diciembre 1989: la sede del DAS en el centro de Bogotá es bombardeado con más de 1.100 kilos de explosivos durante la hora pico de la mañana. El ataque mata a más de 50 personas, deja más de 600 heridos, ademas de destruir más de 300 propiedades comerciales.
13 de mayo 1990: Dos bombas detonan por separado en el Quirigua Niza y centros de compras durante el Día de la Madre en Bogotá, matando a 14 e hiriendo a más de 100.
16 de febrero 1991: El cartel hace estallar un coche bomba de 440 libras las afueras de La Macarena, una plaza de toros en Medellín, matando a 22.
30 de enero 1993: Un coche bomba en el centro de Bogotá deja 20 muertos. La bomba fue detonada en una zona de gran altura, y la mayoría de los muertos se encontraban en los pisos más altos que la onda explosiva viajó hasta los edificios.
15 de abril 1993: Un coche bomba mata a 15 e hiere a más de 100 fuera del centro comercial Centro 93, en el norte de Bogotá.

Héctor Gerardo Villa Ardila

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